Tiempo de Talleres y Concesionarias de Autos (Segunda parte) - Por Horacio Lostra

    Rating


    TIEMPOS DE TALLERES Y CONCESIONARIAS DE AUTOS EN MAIPÚ.

    Por Horacio Lostra. 

    (Segunda Parte)


    Taller Mecánico Petinari Hnos, ubicado en calle Belgrano 647 en el año 1937.


                 Volviendo al tema de las Concesionarias de Autos en Maipú, cuya primera nota publicamos hace algunos días; hoy haremos una mirada retrospectiva medio siglo atrás para referirnos a la Sub Concesionaria Fiat, de la firma PELIZZA Y VARELA, propiedad de Juan Pelizza y Neldo Varela; aunque Víctor “Cachete” Pelizza y el “Negro” Luis Roberto Pelizza, muy jovencito, también participaba de las tareas y decisiones, junto con Olga Pérez, su esposa, que era la que manejaba los números y hacía que nadie se fuera sin comprar un Fiat porque le faltaran algunos pesos. Siempre se buscaba y se encontraba una solución, o volcando la decisión del cliente al plan de ahorro previo, o consiguiendo una financiación de los bancos, de los cuales en el Banco Rural estaba como Gerente Alberto Repetto, que nunca dejaba a nadie de a pié.

                 La sub agencia tenía salón de exposición, ventas y repuestos en la esquina de Lavalle y Salta (ver foto), mientras que el taller estaba lindante, con portón sobre calle Salta. En esta Agencia mucha gente se armó de un Fiat modelo 600, 147, 128 o 125. De los mencionados, el 128 seguramente fue el más vendido, porque estaba a un precio razonable y era un autazo, creemos que el primero que vino con el motor cruzado, es decir, en sentido inverso a los tradicionales.

                 El autor de esta nota tuvo su primer automotor y los restantes, comprándolo en la Firma Pelizza y Varela. Así, a principio de los ’60 se le subió a una camioneta Chevrolet 1927 (La Campeona), luego a un Ford A 1928 y le siguieron varios usados de diversas marcas, siempre comprados en ese lugar, hasta que vino el primer cero quilómetro, un Fiat 600 (gris) que llegó adhiriéndose al Plan de Ahorro Previo de Fiat con Pelliza y Varela y luego un 128 (celeste), también 0 km. Este último lo obtuvo participando de una licitación que se realizó en Coronel Suárez, para cuya apertura tuvo que hacer acto presencial y suscribir el documento de la adjudicación, todo en el primer quinquenio de los ´70, hace casi medio siglo.

                 El taller mecánico de esta Sub Concesionaria Fiat, merece una mención especial, porque entre el “Negro”, “Cachete” y Neldo, solucionaban cualquier cosa. Hasta hacían realidad aquello de “lo atamos con alambre”, porque no sólo atendían el Service de los autos Fiat 0 Km. que vendían, sino que también los usados que se comercializaban ahí y cualquier otro de diversas marcas y modelos.

                 Otro tema era la etapa en que preparaban el Auto Unión para competir en el Gran Premio Internacional de Turismo, que recorría la mayoría de las provincias, algunos tramos por rutas pavimentadas, pero en otros por polvorientos caminos de tierra. Las categorías previstas eran cinco: A: hasta 700 cm³ (106 inscriptos), B: hasta 1.150 cm³ (75), C: hasta 1.600 cm³ (114), D: hasta 2.000 cm³ (sólo los Peugeot 404), y E: más de dos litros (12 anotados). Ellos participaron en la Categoría “B” que presentó un panorama de gran competitividad, con los Auto Unión 1000S y Renault Gordini, además de participar varios interesantes coches importados.

                 Era apasionante estar en los entretelones de la preparación del auto. El motor era preparado por un taller marplatense, pero el resto se hacía bien artesanalmente, usando el método de “acierto y error”. Ahí, en el Taller de Salta y Ruta 2, se realizaba el análisis y la proporción del combustible y aditivos a usar, el refuerzo del chasis, la colocación de los caños antivuelcos y muchos detalles más; todo era motivo de opiniones y discusión de los que más sabían y también de los que opinaban sin saber. Cada tanto solía aparecer José “Pepe” Migliore, uno de los mejores pilotos argentinos que también tenía actividad comercial en Maipú (ver foto), tema sobre el cual trataremos en otra nota. Sus opiniones y consejos eran escuchados con mucha atención, ya que “Pepe” sabía mucho y tenía una gran experiencia en el tema. Otro que solía aparecer era Eduardo Rodriguez Canedo, otro grande del automovilismo deportivo, que también tenía actividad comercial en Maipú y campo en la zona de Gral. Guido. El era amigo personal de Enrique Diaz Astarloa y, por medio de él llegó la relación. Era otra voz muy escuchada.

                 Generalmente todas las noches había churrasqueada, regada con vino Ripober o Paso Ancho, del “comunacho” nomás. El tema es que muchos de los habitué, cuando la carrera comenzaba, estaban en Maipú, con la oreja pegada a la radio, mientras que otros, como Enrique Diaz Astarloa, Beto Larovere y algunos pocos más de la “barra” del ambiente. Por supuesto que también eran de la partida Victor “Cachete” Pelizza y Juan Pelizza (hermano mayor del Negro), se mandaban con un auxilio bastante improvisado, que también recorría todas las provincias esperando su paso por la mitad del tramo de cada etapa y se juntaban en los finales de ellas para analizar y disfrutar de la competencia.

                 El que relata, que era de los habitúe al taller, recuerda bien que fue con un Auto Unión que corrieron la primera vez, en el IX Gran Premio del año 1965 (con el N° 312-Ver foto) y en 1966 (con el N° 305) tuvieron una actuación destacada en una etapa, en la categoría B. Y ya con mejor auto, que era el Fiat 1500 que les había pasado Eduardo Rodriguez Canedo, con el cual él había ganado varias carreras, en el año 1967, con el N° 279, pelearon la punta de una etapa en varios tramos. Con este mismo auto de la marca Fiat, la dupla Neldo Gregorio Varela-Luis Roberto (Negro) Pelizza, participaron de otras competencias de menor jerarquía y en “La Vuelta de Lobos” tuvieron una destacadísima actuación.

                 Otra cosa eran los pormenores del viaje, las paradas, y los contactos en los finales de etapa, cuando se juntaban los pilotos con los auxilios y había oportunidad de compartir con los “grandes” del automovilismo deportivo, ya que ahí alternaban figuras como Oscar Cabalen, Copello, Larry, Gastón Perkins, Gradassi, Pairetti, Nassif Stefano y tantos otros.

                 Ahora les contaremos anécdotas graciosas que nos relata Enrique Diaz Astarloa que fue auxilio en dos grandes premios: En una etapa los autos venían de Catamarca y tomaban la ruta que baja de los Valles Calchaquíes. El auxilio de los maipuenses estaba en un lugar bastante desolado en Tafí del Valle. Enrique y Juan Pelizza tenían el oído alerta ya que el Auto Unión hacía un sonido muy especial y miraban hacia arriba ya que ahí hay una bajada muy pronunciada del camino de Abra del Infiernillo a 3042 mts. de altura y Tafí a 2014 mts. snm. Pero el auto no llegaba y el “bagre picaba” en el estómago vacío de los que esperaban. Fue entonces que Enrique se corre hasta un puestito a comprar unas empanadas con un vinito patero, y contento volvió al “puesto”, justo cuando oyen el sonido del Auto Unión que venía ligerito cuesta abajo. Ante la emoción del momento, descuidaron las empanadas y cuando se decidieron a dar cuenta de ellas, se encuentran con dos burros que se relamían porque se las habían comido.

                 Otro final de etapa era Fiambalá (Catamarca), cerca de las Termas del mismo nombre. Cuando el auxilio de los maipuenses llega, lo primero que hacen es buscar un hospedaje, pero, como era tarde, sólo quedaba una habitación doble en todo el pueblo y había otro dúo, también auxilio, interesado en tomarla. El Hotelero no quería elegir a quien alojar y los postulantes estaban en la misma, eran gente del deporte automotor, así que se decidieron por un sistema salomónico: LO JUGARÍAN AL TRUCO, y el que ganara se alojaba. Sentado frente a frente Juan y Enrique fueron una fiera como pareja, así que ganaron la partida y pudieron alojarse, darse una buena ducha y dormir en Fiambalá.
    En fin, sería largo relatar en detalle todas estas cosas para alguien que las vivió muy de cerca, en medio de ese ambiente especial.
                 
                Pero, dejando lo deportivo y volviendo al día a día del trabajo del taller, sólo algunos recordarán el episodio vivido por Neldo, cuando un turista de la ruta llegó con uno de los primeros autos modernos importados: un BMW y manifestó que el auto “rateaba”. Neldo, excelente mecánico, formado en el taller de Albaitero, inspeccionó el motor y sentenció: EL PROBLEMA ES QUE SE HA TAPADO EL CHICLÉT DE BAJA. Acto seguido retiró la pieza descripta que era como una aguja de esas que se usan para las inyecciones pero más gordita, y con el sistema casero clásico la llevó a su boca y chupó para destaparla, con tan mala suerte que el chiclé se soltó de sus manos y con la aspersión fue a parar a su sistema digestivo. 

                Ante la pregunta del dueño del auto, sobre que pasaba, la respuesta de Neldo, con su muy particular pronunciación fue: 

    “AHORA ZI QUE ZE COMPLICO LA COZA ZENIOR”. 

                Nunca se pudo comprobar si esto terminó ahí, ya que de esos autos todavía no habían entrado repuestos de importación; o hubo que esperar que Neldo hiciera su digestión para recuperar la pieza. Aunque, entre los íntimos, él siempre negó ese hecho sosteniendo que:

    -  ”Ezoz zon inventoz del Pato Parizi”. 

    Y como desquite Neldo relataba la anécdota del RATÓN ALEMÁN que le llevaron al Gato Casamayor por los años ’60 (uno de los primeros autitos de la época, que tenía el motor atrás y el portaequipaje adelante, como el Fiat 600), y que al abrir el capot le dijo al dueño: 

    - SEÑOR, LE HAN ROBADO EL MOTOR.

                 Hasta hace muy poco, en el edificio de marras siguió funcionando el taller con la atención de Neldo Gregorio Varela
     En fin, relato entre realidades, fábulas y anécdotas, pero que hacen a la historia de Maipú.

     PD: Se agradecen los aportes e imágenes de la Sra. Olga Pérez de Pelizza y los relatos de Enrique Díaz Astarloa (padre).

    -          - - - - - -

    Leave a Reply

    Un paseo por el Museo Kakel Huincul

    Canal El Amigo

    Pequeños relatos, cuentos y anécdotas que hacen a nuestra historia lugareña,a lo largo de los últimos años.