El camino es largo - Por Augusto Bialade.

    Author: Tito Naddeo Genre: »
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    EL CAMINO ES LARGO
    Por Augusto Bialade.


    "Había corrido un largo año. Andando y andando los caminos de huellas llaneras y cansadas, durmiendo de día en algún pajonal y caminando durante la noche bajo el firmamento balizado de luceritos, sin poder alejarse mucho de los pagos de Dolores en donde estaba Felisa, llegó Rojas en una tardecita de verano a la vista de su pueblo natal. No pensó nunca en hacerlo; era más bien una fuerza incontrolable la que poco a poco lo iba trayendo como de tiro, desde el cañadón de El vecino hasta el pueblo de General Guido...
    Sofrenó el tobiano colorado y se quedó mirando a los lejos en la llanura dorada por el sol de enero aquel montoncito de árboles, casas y ranchos blanqueados, que eran como un mojón en la planicie, interrumpiendo en un pedacito la firme pegazón de la tierra con el cielo. Sobre el verde oscuro de las arboledas apuntaba hacia arriba la torre cuadrilonga de la humilde iglesia, pintada de blanco y terminada en una pirámide de cuatro caras iguales. Pag. 288
    Hacia el oeste, ocultos casi por el resplandor del sol declinante y semitapados por nubes de jejenes, los montes de La Quínua y de Newton parecían en la distancia pequeños accidentes de la corteza terrestre. Más para este lado, el de Santa Catalina era un apezuñamiento corto y deforme, y sobre la costa oeste de la laguna del Carnero el viejo caserón de El Mirador con un descarnado eucalipto que visto desde lejos se asemejaba a un vendedor de globos. Pag 289
    Detrás, el vasto espejo de la laguna cortaba en redondel el horizonte hasta mostrar al otro lado una orilla baja, de pastizales verdes, pareciendo que la llanura entraba despaciosamente al agua. Bandadas de cisnes ponían en el contra luz del solazo de aquella tarde, el movedizo punteo de alas blancas entreverado con el rosado plumaje de espátulas y flamencos.
    Al ver el cementerio, Rojas, maquinalmente, sujetó despacio a su cabalgadura y sacándose el sombrero, espió por el portón de hierro coronado de lanzas que iban de mayor a menor, la callejuela principal que se cortaba muy pronto contra la pared del fondo. Las sepulturas alineadas, alargaban ya en el poniente las desmedidas sombras de sus cruces, entre la soledad y los yuyales que las avanzaban por todos lados. Ahí estaban los huesos de su madre, los de doña Liberata y los de tantos conocidos..."      Página.290

    El autor de esta novela, el Dr. Augusto J. Bialade, (Tito) nació en Gral. Guido en 1903, hijo de Don Augusto Pedro Bialade, Jefe del Registro Civil y de Juana Cambiaggi, maestra. La familia Bialade vivió en Guido hasta 1916, en ese año se trasladaron a Dolores. Este libro fue editado en Diciembre de 1972 por Ediciones "Los Vientos" Buenos Aires.

    http://lagallineta.blogspot.com/2007/03/para-leer.html

    Jueves 1 de marzo de 2007



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