Biografías maipuenses; Nicolás Galante - Por Jorge Ávalos

    Author: Tito Naddeo Genre: »
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    Biografías de maipuenses

    Don Nicolás Galante. 
               (1834 – 1898) 

    Propulsor del adelanto local.

      
    Nicolás Galante tuvo su negocio en varias ubicaciones de Maipú, aquí, una de ellas, ubicada en la esquina de Madero y Alsina (actual Casa de Campo de la Municipalidad.)

               Año 1860 –El Ferrocarril apenas llega a Chascomús, Maipú no era nada –Su fundación data de muchos años atrás.   

               Kakel. Pichimán, Mari Huincul, Llamahuida, estancias con nombres pampas en tierra de pampas.- Feudo de grandes señores, primeras avanzadas del progreso y la civilización hacia las tierras misteriosas que dormían su placidez huraña bajo las manchas trémulas de la Cruz del Sur. 

                 Tierra de pampas, regalada por millares de hectáreas a los expedicionarios al desierto o a sus descendientes, en pagos de servicios, que era en tierras, como bien o mal, pagaban a sus servidores los gobiernos de aquellos tiempos.  Tierra de pampas, repartida entre los osados que se atrevieron a aventurarse en ella, levantando los primeros horcones de los ranchos de adobe, de las puertas de cuero y la empalizada  y el foso para contener el asalto de los indios, robados en sus derechos –ladrones y bandidos a su vez. 

               Tierra desconocida; grávida de asechanzas y de peligros.  Una nube de polvo y tras de la nube, puede llegar la tormenta del malón salvaje –Una dispersión de avestruces en desatentada fuga, y tras el último ñandú, pueden llegar las olas del incendio, que encuentra propicia la candente temperatura de los veranos sureños y los pastizales resecos como yesca. 

                 Una mancha apenas más oscura en el verde esmeralda de un bajío anegadizo, y el cangrejal que se abre y chupa y traga la presa que una vez en sus fauces, detectará para siempre. 

     Tierra de bárbaros! 

      Las lanzas de Clafucurá amenazaban  de los cuatro vientos del horizonte.  Entre fortín y fortín, decenas de leguas, dejaban colar las invasiones, bien montadas, al revés de los problemáticos perseguidores.  

     Tierra de bárbaros regada con la sangre de muchos valientes que se atrevieron a plantar sus tiendas errantes; en lo que poco a poco, y debido a su laborioso esfuerzo y nada más, a puro brazo y a puro corazón, había de ser una de las zonas más ricas de la más poblada y rica provincia Argentina. 

                 Don Nicolás Galante fue uno de esos pioneros de nuestro progreso, uno de aquello cuyo nombre debe pronunciarse de pié y con la cabeza descubierta.  El llegó joven a nuestra patria, dedico  su juventud al trabajo; logró una fortuna, ayudo a todo el que le tendió la mano, formó un hogar respetable y murió querido y respetado. Hé aquí su mejor epitafio. 

                 Punto inicial de sus actividades comerciales fue el entonces pueblo de Chascomús, en el año 1865.  Poseedor de un discreto capital, se dedicó a aprovisionar las pocas y distantes estancias del Sur de la provincia. Llegaban sus carros desde dicha localidad hasta más allá del Quequén, (Partido de Tres Arroyos), recorrido próximo a 150 leguas. 

                 Hay que tener en cuenta que los caminos los de hoy día, sino simples huellas, practicables o nó, los campos eran sumamente anegadizos, (¿quien pensó hasta cuarenta años después en canales de desagües?). Había que atravesar el Salado en todo tiempo y se le atravesaba, y después estaban los gauchos malos, tras de los gauchos, los indios.     

                Don Nicolás Galante afrontó las naturales dificultades de la época y sus entonces arriesgada ocupación cuando se despachaba por las ventanas de los carros cubiertos, de entonces, con la mercadería en una mano y el trabuco al alcance de la otra; cuando se sufría; sin mas abrigo que los toldos de lona, las inclemencias del calor, de las heladas., de la lluvia, de las trasnochadas para adelantar camino y de las alimañas  de los bañados cuando tocaba “peludear”. 

                 En el año 1874 –establecido en este pueblo, fundado un año antes; con una clara visión del porvenir y poniendo toda su confianza en él, hizo edificar la PRIMER CASA DE MATERIAL de Maipú. 

                 En ella estableció un negocio de los que se estilaban entonces, y en los que se podían conseguir desde un arado hasta una botella de aceite de ricino.  Esquina de campo era como se denominaban tales magazines. 

                 Más tarde amplió el comercio (ramos generales y acopios de frutos), el primero estuvo situado en Madero y Alsina, local que ocupa el Cine, que como dijimos es la primer casa de material construida en Maipú. 

                 El señor Galante fue un entusiasta propulsor de nuestro progreso, atrayendo mucha de sus relaciones de otros puntos, y haciendo llegar muchos inmigrantes italianos que tan buenos resultados dan en este país.   Hombre honrado y generoso, facilitó medios de trabajar y forjarse un porvenir, a mucha gente; y pudo, satisfecho, ver cumplidos sus anhelos, y el despoblado que cruzó tantas veces, convertido en laborioso pueblo progresista. 

                Fue socio fundador de varias sociedades benéficas de mutuos socorros, de las antiguas Italia Unita y Aurora Italiana de la que fué presidente. 

                Siendo Concejal, representó ante el gobernador Don Julio Costu, a una Comisión vecinal para solicitar y obtener, como lo hizo, importantes mejoras para el pueblo.  Como decíamos, el señor Galante, contribuyó eficientemente a la edificación del pueblo, llegando sus propiedades a cubrir un frente de casi dos cuadras, casi una sobre Madero y la de Julián Lynch, y una completa por Alsina, entre las dos precedentes, amén de otras tres propiedades de menor importancia. 

     Esta es la obra del hombre. 

                 Hombres como este son acreedores a la recordación del pueblo que recibió su  impulso progresista.  Una plaza en la primer casa de material construida en Maipú, recordando esta circunstancia y el nombre de su primer propietario, el hombre que tuvo confianza en su porvenir, no dejaría de ser más que un justiciero homenaje, cuya ejecución nos atrevemos a insinuar por si alguien del H.C. Deliberante quisiese hacer  suya esta idea, ejecutando dicho homenaje, que honraría tanto al hombre motivo de él como a los que reconocieran su indiscutible mérito. 

     (Trascripción literaria de “La Semana” – Revista Social del 9 de Febrero de 1939 –Año 1-Nº 4- cuyo director el Sr. Juan Del Monte con redacción en Ramos Mejía 213 de Maipú- cedida gentilmente por el Sr. Juan Carlos Galante bisnieto del referido Nicolás. Investigación Jorge H. Ávalos

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